Cuento los días que faltan para el 8 de marzo: 6 de enero, 28 de febrero, los 8 de marzo. Total: 42. Entonces, rectifico el título, agrego ese dato.
Hoy me llevé una rica vianda a la oficina. En un táper doble puse, de un lado: arvejas, cebolla cortadita, ají verde ídem, y una latita de atún "al ajo" (que no se notaba) y aceitunas. Del otro, repollo en juliana, zanahoria rallada y un tomate en rodajas. Me llevé sal, limón (es de color naranja, pero con gusto a limón) y aceite de oliva. Una rodaja de pan integral y una banana. Salí a almorzar a la parte de atrás, fuera del aire acondicionado, a la sombra. Comí y leí un libro de cartas entre Francoise Dolto y su padre. Nadie alrededor. Mientras comía mi rica ensalada pensaba que sería un golazo armar un negocio con comidas ricas y sanitas (jaja, qué desastre, cómo se ve que tengo que buscar en qué entretenerme...): ensaladas variadas, tartas, empanadas, sánguches como la gente. Un lugar donde haya condimentos razonables: limón, pimienta, aceite de oliva. Fruta, helados, yogures. Y delivery: motitos o bicis que recorran todas las calles de la CdS, llevando comida. No existe nada de eso. Los pocos lugares que hay para ir a comer no tienen esas opciones, o son mínimas.
Pero no soy muy emprendedora, así que...
Como mi ensaladita.
Nadie alrededor.
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