Para ir a la oficina, un tranque inusitado. Supuse, y el taxista demente que me llevaba también, que era por el comienzo de clases, pero al llegar vimos que había habido un accidente, lo que es mucho más lógico, porque a las 9 de la mañana los niños ya están felizmente en sus pupitres (salvo, veáse el video más abajo, las niñas que van con la pollera corta al Newman, o los varones con los pelos más largos que medio dedo)
Dije "taxista demente" porque el tipo cometió todas las infracciones posibles: tocó bocina al reverendo pedo, una y otra vez; se metió de contramano; avanzó por el "hombro" (banquina) para evitar el tranque, etc. etc. etc.
impenitente: me fui al aeropuerto Gelabert, y me tomé -en el mismo lugar donde el sábado me negaron un juguito natural-, un capuchino de 8 oz (onzas) y un brownie, mmm, buenísimos.