En una calle del Casco Antiguo, un arco, niños y niñas gritando felices mientras patean una pelota, un milico vigilante.
Panorámica de la bahía, con veraneras en primer plano.
Más veraneras, postal tricolor.
Atardecer sobre las Bóvedas.
Esperando a las chicas en la Plaza de la Catedral.
Paseamos, compramos algunos pocos recuerdos, vimos a tres chicos argentinos que hacían capoeira en la calle, y a las 7.30 pm nos instalamos a cenar en un bar con mesas sobre la plaza. Comimos rico. Yo unos filetes de pollo a las finas hierbas y oliva, o sea, cocinados con orégano y aceite, y puré de papas. Las otras dos, cosas con langostinos y champignones. Cervecitas las no embarazadas; jugo de maracuyá y agua la que sí. Brownie con helado las tres. No pan, porque no se estila. 30 dólares por cabeza. Y bue, era sábado night.
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