Allá enfrente, del otro lado de la pista de aterrizaje del aeropuerto Marcos Gelabert, está el Albrook Mall.
Después me vinieron a buscar mis tíos, y me llevaron a pasear. Encontré un lugar desde donde se ve la ciudad, el "Mirador de El Dorado".
Mi tío hizo algo muy lindo: me llevó especialmente por un lugar donde hay árboles preciosos, de flores amarillas, que viven solo tres días: el guayacán.
Después, me invitaron a almorzar en el restaurante del Torres de Alba. El menú del día era: sopa de pescado (me la tomé de puro educada que soy), pescado con patacones y ensalada (delicioso) y helado, mmm, rico. Ellos van todos los días, de lunes a sábado, a almorzar allí. Las mozas los conocen, se la pasan bomba y mi tía no cocina ni un huevo duro...
Y al final, me llevaron a conocer su nuevo departamento. Me encantó, porque está rodeado de árboles, es super luminoso, aireado, muy bonito.
Después me retornaron a mi casa, y renació el embole. A la noche tuve una pesadilla horrible, y me desperté a las 4 llorando. No había nadie que me consolara, así que me conecté para ver si encontraba a alguien en un huso horario accesible, pero no. Leí algunos diarios, y me volví a dormir, ya sin pesadillas. Pero eso ya es hoy, domingo. Otro día.
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