domingo, 20 de febrero de 2011

DÍA 28, FALTAN 17, SÁBADO FAMILIAR

Por la mañana, fui a caminar por el barrio. Me encontré con un vecinito, el ñeque.

Y con flores preciosas.
Herencias de las épocas yanquis.
Y pelotudos que estacionan en la vereda y me obstaculizan el paso. Entonces bajé a la calle, y otro pelotudo casi me lleva puesta, porque no están acostumbrados a ver seres humanos caminando.
Esto es una cosa medio rara, una especie de asociación de ayuda a los niños desvalidos.
Ahí hay un niño desvalido siendo ayudado por estos tipos con gorrita.

Allá enfrente, del otro lado de la pista de aterrizaje del aeropuerto Marcos Gelabert, está el Albrook Mall.






Después me vinieron a buscar mis tíos, y me llevaron a pasear. Encontré un lugar desde donde se ve la ciudad, el "Mirador de El Dorado".



Mi tío hizo algo muy lindo: me llevó especialmente por un lugar donde hay árboles preciosos, de flores amarillas, que viven solo tres días: el guayacán.





Después, me invitaron a almorzar en el restaurante del Torres de Alba. El menú del día era: sopa de pescado (me la tomé de puro educada que soy), pescado con patacones y ensalada (delicioso) y helado, mmm, rico. Ellos van todos los días, de lunes a sábado, a almorzar allí. Las mozas los conocen, se la pasan bomba y mi tía no cocina ni un huevo duro...

Y al final, me llevaron a conocer su nuevo departamento. Me encantó, porque está rodeado de árboles, es super luminoso, aireado, muy bonito.



Después me retornaron a mi casa, y renació el embole. A la noche tuve una pesadilla horrible, y me desperté a las 4 llorando. No había nadie que me consolara, así que me conecté para ver si encontraba a alguien en un huso horario accesible, pero no. Leí algunos diarios, y me volví a dormir, ya sin pesadillas. Pero eso ya es hoy, domingo. Otro día.







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