Hoy a la mañana fui a una actividad de la Defensoría del Pueblo, sobre "Libertad de Expresión". De pronto veo a un bigotudo, sentarse por adelante, donde estaban las autoridades... y ¡flash! era Omar Cabezas!!! Claro, ahora, el comandante Omar, el autor de ese libro maravilloso que amé, que tengo hecho mierda en mi casa, dedicado por algunos de los cumpas sandinistas; el mismo libro que tengo repetido, porque le regalé un ejemplar a mi viejo, dedicado por mí, y cuando murió, lo recuperé, el que nos hablaba de revolución y de amor, y de todo es la misma cosa, estaba allí, con un poco menos de pelo, pero igual al que era. Ahora es Procurador de los Derechos Humanos en Nicaragua, o sea Defensor del Pueblo. Pensé en acercarme a saludarlo, pensé en decirle todo esto, o algo de esto, pero cuando terminó todo, lo perdí de vista, no lo busqué demasiado, y ya, ahí quedó.
Comí algunas boludeces (creo que es mi última incursión en un hotel 5 estrellas, para alguna actividad con brindis -té y café a las 12.30!!!- incluido), y salí a la vía España a tratar de conseguir un taxi.

Así estaba el cielo ayer, pero no pude bajar la foto.

Vía España. El taxi nunca llegó. O más bien, llegó, pero no me quiso llevar hasta Balboa, así que me tomé un bus, me fui hasta la Terminal de Albrook con riesgo para mi vida, y ahí me tomé un taxi que sí me llevó hasta Balboa.

En Balboa, como era temprano (a las 15 nos juntábamos con M.N.), me fui a la cafetería Niko's, que según me contó mi tío, es de un griego que empezó vendiendo sanguchitos y ahora es un magnate estilo Onassis. Me puse un poco nerviosa porque tardaron 15 minutos en servirme un capuchino (nótese la poco elegante venda con que lo cerraron), una masita, y cuatro facturas para llevar.
Después, la reunión, después, otros taxis que tampoco quisieron levantarnos, así que de nuevo bus hasta la terminal, y un taxi que sí me trajo a mi casa.

Tenía hambre y patitas en el frezzer. Mientras escuchaba Mestiza, me las hice a la sal. Uy, se me fue la mano con la cantidad!

Solo me comí dos patas y unas papitas. Nótese el vaso congelado, según las enseñanzas de mi cuñataí.
Hoy era el cumple del presi. Nunca menos.
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