Lo que contaba ayer: te levantás y el día es espléndido, cielo celeste, ni una nube. Entonces, tempranito, tipo 9, vas a la pile/piscina. La página sobre los pibes condenados a perpetua, la lectura de los diarios, la previa de los partidos de fóbal, algo de chat. Pero, de pronto, el cielo se pone así:

Nubes negras y amenazantes.

Amenaza de lluvia concretada, así que salí rajando. Al rato llegó M.N., morfamos unos sánguches de crudo, queso, tomate y huevo duro (el mío, también con albahaca de mi propia huerta, el de la señorita ñañosa no, porque sacó hojita por hojita. Después se mete en cárceles de mala muerte y come cualquier porquería, qué se va' cer...) Más tarde volvió el sol, así que mate y termo en mano, nos fuimos de nuevo a la pile. Había un niñito y una niñita, para encanto de M.N., que muere de amor por perritos y seres humanos sub 10. Si no pudiera andar metida todo el día en cárceles y escuelas de policía, yo creo que sería maestra jardinera. Y, pasada media o una horita, vuelta a llover!, y por ende, vuelta a meterse pa' dentro. Más mate, más chismes, más cuentos.
Después, se fue la amiga yorugua, volví a la compu, me ofrecieron ¡otro curso virtual!, y en el minuto 43, Pavone le dio el triunfo a Ríver frente al independiente de la tía M. y R.
Un muy buen domingo, el último que paso sola en Panamá.
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