Anoche me puse un poco triste. Recordé que hoy, 4 de febrero, se cumplían 21 años de la muerte de mi viejo.
Y lo homenajeé con una buona pasta!!!
Esta mañana me desperté muy tempranito, y llegué a ver este amanecer...
Crecen mis plantitas, este es un jazmin... a la tarde ya se había caído!
Viandita del día: ensalada, huevo duro, queso y fetita de crudo. Rodaja de pan integral, libro sobre la impunidad en México (no leí casi nada), agua fresca.
Matecito en el balcón. Antes, atendí un llamado de un programa de la Radio de las Madres y nadé un rato en la piscina.
Hoy chateé un ratito con C., otro ratito con R., otro ratito con M.
Y volvió E.! así que feisbukeé con él (poco, no me da bola), hablé por teléfono y por skype. Pero no lo vi...
R. me dijo que alguna vez dijimos de ir a ver a mi papá al cementerio. Yo no lo recuerdo, pero le conté que mi papá ya no está allí, sino en una bolsita, y luego, quizá, esté en un campo en Lezama. Habrá que ir hasta allí, entonces.
Puse en venta mis muebles, ya me llamaron, la pieza más deseada es la cama, mañana dedicaré unas horas a recibir potenciales compradores. Me da pena dejar mis silloncitos rojos, me prometo comprar sillas cómodas (y quizá rojas) para mi casa.
Veo (escucho) 6, 7, 8.
La policía mató a dos adolescentes en José León Suárez.
Los penitenciarios mendocinos filmaron cómo torturan presos, y un montón de desvergonzados se están enterando de que en las cárceles pasan cosas feas.
Pasan muchas cosas, yo escribo, opino, posteo, twiteo, hablo con radios...
Y quisiera estar allí, y haber recibido a E., ver cómo está, conversar con él. Pero estoy acá, al reverendo pedo, pero estoy.
No hay comentarios:
Publicar un comentario